¡Palabras, palabras, palabras!...
Mis palabras no son fotografías, ni canciones, ni comida de un restaurante minimalista, ni hierba acunada por lluvia, ni las miles de rosas que nos regalamos. Sin embargo, en su humilde pobreza, en su silencio desde el papel, encierran todo esto.
Sus colores, sabores, texturas, sensaciones en definitiva; son perceptibles al alma. Déjate llevar, ahonda en el significado, en el interior de cada una de ellas. Hazlas tuyas, son un regalo moldeable que pueden alcanzar la forma que desees. El arte de la escritura es el arte de los sentidos, que sin estimulación directa perciben caricias, olas, susurros. Van incluso más allá: pueden hacernos oír caricias, palpar fragancias, saborear puestas de sol.
Espero que mis palabras te hagan sentir como yo siento, y te puedan ayudar a descubrirte, a sentirte vulnerable ante la belleza. Ella es la única que tiene derecho a hacerte llorar lágrimas dulces -o dulces lágrimas, al gusto-. Las otras, de componente salino, son fruto del oleaje que en tu interior lucha por convertirse en lago de calma, en árbol sereno que inspira sabiduría, árbol que se mueve con los caprichosos designios del viento. No quieras ser un viejo roble sin antes haber sido junco joven; permanece en la orilla del lago que acaricia al mar con la dulzura de sus aguas, nutre tus raíces, y observa cómo se produce el intercambio de sabiduría en esas caricias.
Quien me pregunte el significado de la vida que se detenga a observar la naturaleza.

4 Comments:
Adiós
Ha llegado el momento de olvidarte,
de escurrir tu imagen tras mis párpados,
de arrancar tu nombre de la punta de mi lengua.
De olvidar que siempre iba a recordarte,
ha llegado el momento de besar mi derrota,
de bajar la mirada, de inclinar la cabeza.
De rodillas pido perdón al antefuturo
y al cielo que nos une sin saberlo;
con la frente en las manos
le lloro a los verbos no conjugados
y al no-pasado con los puños tensos.
En silencio ahogo un grito, contengo un lamento.
Tu imagen se aleja de mis dedos
porque la realidad se lo pidió.
Entre sístole y diástole, en un instante te digo adiós
Aclaro, a la vista de confusiones suscitadas, que yo no he escrito el comentario anterior. Suelo comentar siempre con el nick.
A mi me gustó el poema del anónimo, tal vez porque estoy viviendo algo parecido. Y tú L, podrías haber comentado algo sobre el poema.
por favor, temas personales sean llevados a modo convencional: cartas, sms o e-mails, que estamos en la mpodernidad; pero no en mi blog.
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